Primero el negocio, luego los inversores, Top 10 de razones para acudir a ellos

By dutrasmigiel | Artículos

Apr 05

En ocasiones parece que cierta parte del mundo del emprendimiento no perteneciera al mundo de la empresa, como si fueran dos mundos separados, con reglas distintas, pero no hay que equivocarse, una cosa es la superficie y otra es el contenido.

¿De qué se trata al final? De crear una empresa, de vender, de formar un equipo, de tener beneficios, de mantener a los clientes, de ejecutar bien tu día a día, de tener una visión de a dónde queremos llegar y luchar por ella. Ni más ni menos.

En el mundo del emprendimiento se habla muchas veces más de inversores, aceleradoras, concursos, betas, proyecciones…., que de lo que realmente finalmente importa, de si tienes un producto por el que la gente esté dispuesta a pagar y de si eres capaz de proporcionárselo de una manera competitiva.

Todo lo cual no significa que esté mal presentarse a concursos, realizar proyecciones, o buscar inversores, la cuestión es no perder de vista cual es el objetivo último de una empresa y para qué se realizan esas acciones.

El buscar inversores es una de estas acciones, pero hay algunas situaciones en que consideramos que esa búsqueda tiene más sentido, no siempre desde el punto de vista del inversor, pero sí de la búsqueda del mismo por el emprendedor:

1. Cuando nosotros (y nuestro entorno más cercano) ya hemos invertido en la medida de nuestras posibilidades, y con eso hemos demostrado nuestro grado de involucración, de manera que si las cosas salen mal, para los primeros que salen mal es para el emprendedor y su entorno más cercano. Es concebible que uno tiene recursos limitados para lanzar un proyecto, y que busque fuentes que le ayuden en ese proceso, pero no suele serlo que uno no pueda aportar recursos suyos o de su entorno en mayor o menor medida (y no hablo sólo de tiempo dedicado).

2. Cuando ya hemos demostrado nuestro modelo de ingresos y queremos hacer crecer nuestro negocio y necesitamos recursos para hacerlo a un ritmo y con un grado de solidez determinado; a veces para acortar plazos y adelantarnos a los rivales, a veces para internacionalizarnos, a veces para armar una estructura comercial o para adquirir usuarios de los que ya sabemos costes de adquisición y retorno aproximado.

3. Cuando ya hemos hecho ganar dinero a inversores y nos podemos permitir el lujo de tirar con pólvora ajena, basado en el crédito que nos hemos generado y la expectativa de que volvamos a hacerles ganar dinero.

4. Cuando has dado con la idea que supone el 0,000000001% de los casos y además eres capaz de ejecutarla, y con algo de inversión te vas a convertir en el próximo Facebook (atención al porcentaje reseñado y compáralo con jugar a la Primitiva para un inversor…).

5. Cuando necesitamos inversión para jugar en las “ligas mayores” por la tipología de producto que tenemos, que sólo tendrá éxito si somos capaces de alcanzar volumen. No significa que sea la mejor opción para los inversores, pero se entiende que tengamos que acudir a ellos.

6. Cuando hemos innovado de manera que los ingresos tardarán en llegar ya que el mercado todavía no está preparado para nuestro producto, pero nos permite posicionarnos por delante de la competencia y aprovechar la “segura” explosión de ese mercado. Esto debe ser un argumento, no una excusa, hay una gran diferencia…

7. Cuando tienes un producto o servicio que es complementario para un socio industrial, que no tiene la agilidad ni la experiencia específica en ese nicho que tú tienes, y que usando su estructura comercial y recursos de gestión, puede abrir una nueva línea de ingresos interesante para su negocio.

8. Cuando te hace falta la experiencia y contactos específicos de determinados individuos que además tienen capacidad de inversión, y ellos conocen bien tu sector y saben que existe una oportunidad específica no satisfecha adecuadamente en ese nicho en concreto que tu proyecto cubre.

9. Cuando se han acabado todas las fuentes de financiación y no somos capaces de generar ingresos que sustenten nuestro negocio, es una alternativa encontrar un “financiador” (aunque no muy halagüeño para el inversor) y lícito el intentar hacerlo, aunque también debes estar preparado para la respuesta del inversor (“Yo no soy un financiador”).

10. Cuando uno lo estime inconveniente… Ya hay mucho gurú del emprendimiento suelto diciéndonos lo que tenemos que hacer, esperamos simplemente que estas recomendaciones os puedan ser de utilidad, y ayudaros en vuestro proceso de decisión, nada más…

Este artículo ha sido cedido por Emprende Capital. Si tienes una empresa y estás  buscando INVERSORES , no dudes en enviarles información sobre tu proyecto.

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