Cómo ser feliz trabajando en una startup

By dutrasmigiel | #EurekaJobs!

Jan 02

Hay una creencia generalizada de que las startups son un sitio super divertido en el que trabajar y que todos los empleados se convierten en multimillonarios.

Pero una vez superas algunos de los beneficios que ofrecen- como los snacks gratuitos y el hecho de no tener reuniones antes de las 10 de la mañana- te queda claro que las startups no dejan de ser igual de rutinarias que otras empresas.

Y por cada Instagram o AirnBnB que parece materializarse de la nada, hay un montón de startups intentando caminar lenta y penosamente. 

De hecho, el tiempo medio para que una inversión inicial de capital riesgo salga a bolsa, es de 10 años.

Eso deja mucho tiempo para las políticas de trabajo, los errores, el aburrimiento, y las pifias. Aquí tenéis cómo ser feliz a lo largo de este camino:

1. Acepta la realidad

El día a día de una startup, tampoco es tan emocionante.

Lo que generará más alboroto será ver que traen ese día para comer o ver quien acaba de empezar a seguirnos en Twitter. La realidad implica saber apreciar lo bueno y lo que no lo es tanto.

2. Tienes que hacer mejores preguntas

Las preguntas que haces establecen tú marco de referencia. Si le pregunto a mi compañero de trabajo “¿Por qué estás preocupado?” sólo oiría eso, aunque tuviese muchas cosas emocionantes que explicar.

Del mismo modo, si nos centramos en lo que no funciona en nuestro producto, corremos el riesgo de perdernos lo que está funcionando. Concentraros en que las buenas características sean aún mejor.

3. Aprecia a tus compañeros de trabajo

En mi startup, tenemos un premio al mejor Tejón (una referencia a un video viral de Youtube), que va circulando entre todos los que pasamos por allí.

Ahora lleva meses en el escritorio de una de las diseñadoras, porque continúa produciendo cosas en masa sin casi darse cuenta y encuentra tiempo para hornear cosas buenísimas para toda la oficina.

También es la que hace poco me dejó una flor y una nota muy bonita en mi escritorio dándome las gracias por mi trabajo. Creo que ni se imagina lo mucho que ha significado para mi.

Los premios y las flores están muy bien, pero un apretón de manos o unas palabras de gratitud, también sirven.

Hay que construir una cultura de aprecio y recordar a los compañeros que pasáis juntos la mayor parte del tiempo que estáis despiertos- no cuesta nada apreciar el trabajo que hacen, o el hecho que te sorprendan con un café o incluso que se dignen a aparecer por la oficina.

4. Hay que mantenerse inspirado y seguir aprendiendo

Es muy fácil acostumbrarse a la rutina de trabajar muchas horas y llegar a casa con el tiempo justo para preparar la cena o ver una serie de televisión nueva.

Pero es probable que, si eres de los que ha conseguido un trabajo en una startup, seas un individuo multifacético con muchos otros intereses. Tómete un  tiempo para asistir a alguna conferencia o a una clase de Skillshare.

Lee libros más allá de los relacionados con startups. Ves a ver música en directo y exhibiciones en museos. Hay inspiración en todas partes, y una parte de eso que se llama  ”seguir hambriento” es seguir estando inspirado.

5. Busca tiempo para ti mismo

Hubo una época en la que estaba trabajando tanto que no tenía tiempo ni para citas, así que las entrevistas a posibles candidatos se convirtieron en mi forma de conocer gente nueva.

Empecé a salir con un ingeniero después de hacerle una entrevista. No consiguió el trabajo porque no encajaba con la cultura de la empresa. Tendría que haber tenido en cuenta las preocupaciones de mis compañeros de trabajo – me hubiese ahorrado algún que otro sufrimiento.

He fijado límites entre el trabajo y la vida personal y soy mucho más feliz y, a causa de ello, más productiva.

6. Tienes que hacer errores buenos

Las startups giran alrededor de cometer errores. Es como si un fracaso fuese el nuevo éxito. Las startups que fracasan son las que se vuelven tan paranoicas que no pueden arriesgarse, y no enviarán nada a no ser que esté perfecto. Pero hacer errores no vale si no aprendes de ellos.

Por ejemplo, una vez envié un email de marketing a todos los usuarios con un link equivocado, y me enfadé tanto que me puse a llorar y me tiré al suelo formando una bolita con mi cuerpo con tal convicción, que todos mis compañeros pensaban que me había pasado algo super trágico en mi vida personal.

No, no se había muerto nadie. Solo era otro día en la oficina. Ese mismo día, un poco más tarde, fui a la cocina a buscar unas almendras y el CEO estaba allí llenando su botella de agua. Le conté mi desastre y para mi sorpresa, estaba más preocupado por mi enfado que por el error en sí.

“Es una mal proceso”, me dijo, “si tu eres la que escribe y prepara el email, no tendrías que ser la encargada de apretar el botón de enviar. Alguien más tendría que revisarlo primero”.

Ahora tenemos un proceso editorial como toca, y todos los emails se revisan antes de enviar. He hecho muchos más errores en marketing vía email, pero no he repetido el mismo, así que tengo la impresión que estoy mejorando.

Algunos de mis compañeros se han frustrado tanto, que han abandonado el barco durante este último año y medio, pero yo he conseguido seguir siendo feliz a pesar de las decepciones y los horarios rígidos porque en el fondo, creo realmente en la misión de mi compañía. Y cuando todo se vuelve demasiado frustrante, hay un bar genial al otro lado de la calle de nuestra oficina.

Julia Plevin es una escritora y bloggera colaboradora de  VentureBeat, The Huffington Post, y The Atlantic. Trabaja como “experta en Marketing” en Luvocracy.

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